Devolviendo la palabra a los silenciados (disculpad la torpeza, será la edad…)

bocacremallera 6.jpgEl sábado 27 de enero, día del cuadragésimo cumpleaños de un servidor, compartí con vosotr@s el relato “Hombre de cuarenta” que cuenta la historia de Víctor y su insólita forma de enfrentarse al tránsito desde los “treinta y todos” a tan temida edad.

Pues bien, al publicar la entrada debí cometer algún error y no di opción para que, quienes quisierais, pudierais comentar u opinar sobre el relato. Siempre es un gusto recibir vuestro feedback, de modo que ya he configurado la entrada para admitir comentarios. Por si alguien se quedó con las ganas de decir algo, devuelvo la palabra a los silenciados (involuntariamente).

Espero que hayáis disfrutado (o vayáis a hacerlo) del relato.

Podéis leerlo aquí:

https://lacariciadelgatonegro.wordpress.com/2018/01/27/hombre-de-cuarenta/

Un abrazo y nos seguimos leyendo.

Andoni Abenójar

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Hombre de cuarenta

Imagen 33El día anterior al cuadragésimo cumpleaños de Víctor Salaberria amaneció con un tiempo ni bueno ni malo, lo cual no era motivo de queja para nadie por aquellos lares. El sol, al otro lado de las nubes, producía un brillo intenso y la gente caminaba abrigada y, algo contrariada, con los ojos entrecerrados. No hacía demasiado frío, considerando que transcurría el mes de enero, pero un constante viento del Este ponía a prueba el volátil ánimo madrugador de los transeúntes. Uno —si no todos— de aquellos caminantes tenía mayores preocupaciones que el viento y el resplandor. Víctor iba cabizbajo para evitar estímulos que lo desconcentraran. Con el ceño fruncido repasaba todas las acciones que debía desarrollar en las siguientes horas.

Llegar hasta ese punto no había sido sencillo —ni barato— para alguien que sobrevive día a día desde que dejara su último trabajo, de 9:00 a 20:00, en una oficina. Suerte que contaba con la lujosa villa familiar, de la que tantas veces se había jurado que nunca se lucraría y que, sin embargo, decidió vender cuando empezó a desarrollar el plan. Desde entonces compartió piso de alquiler con dos hombres corpulentos y de rudas maneras que apenas hablaban el idioma, y con un tímido joven que decía ser escritor. Fue en aquellos primeros días compartiendo vivienda cuando la providencia le facilitó los recursos que allanarían el camino. Una tarde alguien llamó a la puerta de casa y cuando se disponía a abrir, el más hercúleo de sus compañeros le detuvo agarrándole por el hombro.

—Yo voy, ¿importa dejar sala?

Víctor asintió y se retiró a su habitación: no era demasiado grande pero cubría las comodidades mínimas de alguien que no pretende echar raíces. Además, necesitaba minimizar gastos para poner en marcha su propósito. Se sentó en un pequeño sofá que se agenció para las visitas que nunca tuvo y observó detenidamente y de manera aséptica el orden de las escasas pertenencias distribuidas por la estancia. Sólo sintió suya la vieja foto sobre la balda de los libros: eran él y Carla, su mejor amiga. Sonreían. Apenas tenían 13 años.

El apartamento era amplio y cómodo, pero de finas paredes que no aislaban ni del frío ni de los oídos curiosos. En el salón se juntaron los dos maromos con el recién llegado, que no hablaba el idioma de los otros. La conversación se desarrolló en inglés y Víctor entendió gran parte de la misma y varias cosas que desconocía sobre sus compañeros de piso. Fueron estos, poco después quienes le pusieron en contacto con las personas que podían ayudarle a materializar la idea que (más…)

La mosca muere sola

La mosca muere sola 1El débil sol de invierno se ha escondido tras la colina y, desde la ventana, alguien observa los copos blancos, iluminados por los primeros destellos intermitentes de las farolas. Mira hacia la estrecha vía de hormigón que lleva a la casa y en cuya linde la hierba luce tupida excepto en la superficie donde descansa su furgoneta. Tras esta, en un área de similares medidas, las briznas están empezando a crecer.

Mira la televisión y un anuncio publicitario le recuerda —como si pudiera olvidarlo— que es Navidad. Él piensa en lo rápido que crece la hierba mientras juguetea con la mano en el bolsillo de la bata.

Estira el brazo tratando de cambiar de canal, golpea el mando pero el aparato no responde. Ningún niño con jersey de lana decorado con cohetes espaciales se ofrece voluntario para acercarse a los botones del televisor. Se rinde, está dispuesto a soportar los minutos comerciales antes de que continúe la película. Siempre le ha enternecido la insistencia del personaje de James Stewart en anteponer las necesidades de los demás a sus propios deseos.

Está a punto de precipitarse en la acogedora oscuridad cuando siente una leve caricia recorriéndole la boca. No es el roce familiar y sensual de esa persona capaz de perdonar tus pecados y transformar la penitencia en éxtasis. Se trata más bien de un toque frío y extraño (más…)

Birus berri on! ¡Feliz virus nuevo! Happy new virus!

Urte berri on 2017No os hagáis ilusiones, no voy a sorprenderos con un relato postapocalíptico en el que un felino portador extiende el virus del fin de la humanidad. Lo de meter el concepto vírico ha sido más bien un acto de periodismo rosa: desde Nochebuena un ejército de microorganismos con muy mala hostia me han mantenido por encima de los 101 grados Fahrenheit. Temperatura insuficiente para que el papel comience a arder, pero lo suficientemente alta para impedir a mis neuronas plantearse el ejercicio de la escritura.

Farenheit 101: la temperatura a la que las ideas se reducen a ceniza.

Llevaba unos días trabajando en una historia muy navideña (a mi manera). Va sobre una mosca. Creo que os iba a gustar. Pero, entre dolores, náuseas, fiebre, tos y secreciones desagradables, he sido incapaz de darle cierre.

De modo que para el inicio del 2018 añado a la lista de propósitos el de terminar ese relato. Este objetivo se une a los anteriormente establecidos, tales como la conquista del mundo literario y la auto publicación de un libro de relatos del que os hablaré muy pronto. Estará compuesto por algunas historias que conocéis muy bien y otras inéditas.

Mientras os pegáis una Nochevieja antológica yo me quedaré aquí, con el gato negro, ultimando proyectos, recuperando fuerzas y rumiando nuevas historias para que os caguéis por la pata en 2018.

Disfrutad del fin (y del principio).

Urte berri on. Feliz 2018.

P.D. Y no olvidéis que el uso de petardos y demás pirotecnia es señal de varias carencias (de sensibilidad, por ejemplo). Por favor, no hagáis caso al anuncio de la famosa bebida de cola que dice que el hecho de no respetar el espacio personal de los demás es algo bueno y molón que define positivamente a la gente de cierto país… No lo es. No invadáis los tímpanos y la calma y quietud ajenas. Gracias.

 

La caricia del gato negro

La caricia del gato negro: Año Dos

Gato negroHoy La caricia del gato negro cumple su segundo año. Dos órbitas completas alrededor del sol. Y sin llegar a quemarnos (del todo). Un trayecto y un tiempo a lo largo del cual muchas cosas ocurren y otras, aparentemente no, pero se piensan, o se sienten, o se sugieren. O se escriben. Y a caballo entre esos tipos de acontecimientos me he movido otro año más. En este blog he compartido tanto algunas que ocurren en carne y polvo como otras (la mayor parte) que suceden sólo en mi imaginación y que, con un poco de suerte, quizás también sucedan en la vuestra: la de aquellas personas y entes que me leéis desde que publicará, hace dos años, el primer relato. Aquel que diera nombre a todo esto y que podéis leer en este enlace. Y no creáis, los que no me leéis, que estáis exentos. Conocedores de la existencia de estos relatos, fantaseáis: “¿qué estará escribiendo el mamarracho este?”, e imagináis, —oh sí, lo sé muy bien—, lo mal o bien que escribo y el tipo de historias que pueblan esta bitácora. Leed malditos, leed. Y compartid.

Ha llegado el momento: toca hacer una valoración del éxito y del estado de la misión de la conquista del mundo (literario y terráqueo) que me auto impuse al crear La caricia del gato negro. Compartiré los avances de la campaña de este “Año Dos” teniendo en cuenta el anterior hito y los objetivos que establecí entonces (pinchando aquí podéis ver la evaluación completa del Año Uno).

Pues bien, en este período el blog ha pasado de aquellos 500 seguidores a los actuales 1.100 fieles. El número de visitas asciende a 20.800 y han sido perpetradas por 9500 visitantes de 83 países. Buenos números aunque no siempre fiables, habida cuenta de que al blog llegan lectores —guiados por distintas parafilias— tras realizar búsquedas tales como “Relatos eróticos de mujeres con gatos”. Doy fe.

Sean cuales sean las motivaciones, estas han sido (más…)

Selección de relatos de Kultur Dealers

Recuerdos sin nombre

Mi relato: Recuerdos sin nombre

A finales de septiembre estuve en Donostia y, entre otras cosas, me pasé un buen rato delante de un artilugio azul intentando sacar mi relato seleccionado para la iniciativa Kultur Dealers —ya sabéis, esas máquinas expendedoras de microrrelatos que instalaron en distintos puntos del territorio—.

Antes de conseguir que mi relato se deslizara por la rendija dispensadora (tened en cuenta que se imprimen de forma aleatoria) pasó por mis manos un buen puñado de relatos y microrrelatos de otros autores y autoras seleccionadas.

Hace poco la curiosidad me llevó a realizar una búsqueda en las redes. La idea era responder a esta pregunta: ¿qué visibilidad se ha dado a la iniciativa y su acogida? ¿y a los participantes y sus relatos? Así que tecleé “Kultur dealers” en el buscador. La conclusión es que más allá de la propia existencia de las máquinas expendedoras, que en muchos casos han pasado intervalos fuera de servicio, no he encontrado contenidos significativos ni seguimiento de tan estimulante iniciativa. A nivel oficial (organizacional), las últimas noticias e informaciones datan de junio, cuando se pusieron en marcha las máquinas azules escuperrelatos. Después los ecos y reverberaciones han sido apenas existentes y mayoritariamente particulares (los autores publicados dando la murga, como yo, en las redes).

Por todo esto, terminada ya la campaña Kultur Dealers 2017, y tras leer los relatos que acabaron en mis manos mientras buscaba el mío para sacarme la foto de rigor, he decidido hacer esta publicación para dar visibilidad (tan humilde como la capacidad de difusión de este blog) a algunas de las creaciones que me han parecido dignas de mención. A  continuación, fotos de algunos de esos relatos que el artilugio azul regurgitó para mí.

Los relatos y sus autores son los siguientes: (más…)

Premios y publicaciones (2010-2017)

Andoni Abenójar, Primer Premio en castellanoHace ocho años me presentaba a mi segundo certamen literario y obtenía el primer reconocimiento. Una alegría y un refuerzo externo que ponía su granito de arena en un camino que empezaba a vislumbrar y que deseaba recorrer. Desde entonces han sido muchas las historias imaginadas, algunas menos las escritas, y menos aún las premiadas. Menos, pero muchas más de las que podía haber imaginado mientras daba aquellos primeros pasos.

Os dejo el enlace a ese sitio de mi blog en el que se pueden ver todos estos reconocimientos, premios y publicaciones que han apoyado desde fuera mi ímpetu interno para imaginar y contar historias.

La lista está actualizada y dividida cronológicamente por años. Cada reconocimiento y publicación viene con enlace para poder leer el relato correspondiente.

Os dejo con este particular resumen de ocho años de escritura, aprendizaje y algunos éxitos:

Pincha aquí para leer el listado.

 

Andoni Abenójar

El último relato

Relatos ALEABILBAO 1Os dejo las primeras páginas de mi trabajo El último relato, un particular homenaje (aunque pueda parecer una venganza… Je, je, je) a estos últimos cinco años de taller de escritura. Forma parte de la antología coral Relatos ALEABILBAO 2016-2017.

Al estar el libro a la venta, aun no puedo publicarlo al completo en el blog.

Si quieres conocer el final de la historia y leer el resto de trabajos incluidos en la antología, puedes pedir tu ejemplar través de la web de ALEA en este enlace y, previo pago de 7 euros por libro, te enviarán a casa los ejemplares que desees. También es posible hacerse con un ejemplar directamente en Bilbao, en la librería Cámara (Euskalduna, 6), y a partir de la próxima semana en la librería Tintas (Alameda San Mames, 40).

No me enrollo más, si os tienta catar un anticipo de mi relato, seguid leyendo.

 

EL ÚLTIMO RELATO

No me gusta la gente. Ni una sola persona. No os imagináis la impotencia que provoca un sentimiento tan inabarcable. Supongamos, por ejemplo, que decidiera hacer algo al respecto: tomar cartas en el asunto. Podría, qué sé yo… enrolarme en el ejército. De este modo, aunque tendría el privilegio de eliminar gente de manera legal y sin tener que enfrentarme a engorros judiciales, me encontraría con la terrible contradicción de que mis compañeros también serían “gente”. Igual de despreciables que el enemigo y con los que me vería obligado a mostrar camaradería. No podría (más…)

Presentación del libro de relatos de ALEA BILBAO

Relatos ALEABILBAO 6El pasado jueves se llevó a cabo, en la sede de la asociación literaria ALEA Bilbao, la presentación de la antología de relatos con una selección de cuentos escritos por autores asociados.

La publicación titulada Relatos ALEABILBAO 2016-2017 acoge trece cuentos cortos narrados desde la visión y el estilo de diferentes autores.

Mi trabajo El último relato ha sido incluido en el libro dando cierre al mismo.

La sede en la que se desarrollan a lo largo del curso los talleres de escritura, tertulias literarias, presentaciones de libros y encuentros con autores, se llenó de asociados y amigos para la presentación del libro editado por la propia ALEA con el buen hacer del escritor y editor Álex Oviedo que ha dotado a la obra de un atractivo y elegante formato.

Relatos ALEABILBAO 4

Tras la presentación de la antología, conducida por Diego Peñafiel y el mencionado Álex Oviedo, comenzó la ronda de firmas y dedicatorias que mantuvo ocupadas las manos de los autores y libres las de los asistentes que aprovecharon para dar buena cuenta del picoteo y el vino; una imagen muy literaria que nos sugiere esos tópicos que dicen que la literatura rara vez da de comer a los autores, o que el hambre agudiza el ingenio (más…)

Bilbao en un futuro muy, muy lejano…

WhatsApp Image 2017-09-18 at 12.40.38En la presente edición del certamen de relatos ilustrados KazetaBao, y trás la entrega de premios de ayer, la ilustradora Amaia Ballesteros y un servidor no hemos podido repetir aquel Primer Premio que nos llevamos el año pasado en la edición con premisa erótica del mismo certamen (pincha aquí para recordar la noticia y poder ver la ilustración y el relato con el que ganamos el año pasado).

En esta edición el erotismo dejaba paso a la distopía y la ciencia ficción. “Bilbao 2984” era el lema del certamen. Una visión de la ciudad en un futuro muy, muy lejano en un máximo de 30 líneas.

A pesar de que esta vez no nos hemos llevado el gato (negro) al agua, nuestra ilustración y relato nos gustan mucho (qué le vamos a hacer si son nuestras criaturas), así que comparto a continuación nuestro trabajo:

 

BILBAO, 800 B.A.

La mano que acariciaba a Kepa tenía una cálida intención, aunque su tacto resultaba frío e impersonal. Se despidieron, como cada mañana, con la promesa de volver a verse al anochecer. Izar le dedicó unas palabras de ánimo, pero su aliento no lo alcanzó: “Sólo es un paripé, laztana. Verás qué rápido pasa”. Fin de la transmisión multisensorial.

En el puente de Areatza los peatones paseaban a ras de suelo gracias a la ropa aislante estabilizadora. Algunos se detenían al pasar junto a Kepa: palmadas en el hombro y palabras de cortesía en lengua de signos. La práctica totalidad de la población se reunía frente a un escenario en la plaza de Arriaga. Subió al tablado junto al maestro de ceremonias que histriónicamente y en absoluto silencio comenzó su discurso: (más…)