Mes: marzo 2016

Lo que dura un vuelo de viento suicida

Salitre impregnado me trae la brisa

y sueños perdidos de tiempo de risas

recuerdos limpios que afean la herida

que ahora me trae de vuelta a mi orilla.

Del salitre soy, como tú fuiste mía

lo que dura un vuelo de viento suicida.

Final alternativo

El volumen de la banda sonora aumenta y el abrazo se rompe. Él la observa, inmóvil, mientras se aleja calle arriba asolada por las sombras del fundido en negro. Los títulos de crédito escalan la pantalla, lánguidos, como si no quisieran perderse en el borde superior. En la sala, las bocas selladas anuncian ojos vidriosos.

Lidia, sin embargo, parece desconcertada. A su lado, el chico que había conocido la noche anterior permanece atento.

—¿Lo ves? Ahí estoy —señala con el dedo las minúsculas letras.

Ella lee la frase:

“Nuestro agradecimiento al pueblo de Cangas de Morrazo y en especial a Pablo, el camarero del restaurante Anuska, por su paciencia y los menús improvisados a deshoras”.

—Te lo dije —susurra ufano—. Salgo en la peli.

Las luces se encienden iluminando muchas caras largas y dos grandes sonrisas.

 

Andoni Abenójar

Una buena persona

Hugo se tragó con desgana la lasaña precocinada. Después recogió la mesita de la sala mientras pensaba en la conversación que había tenido con su jefe antes de salir del trabajo:

—Mañana a la tarde llega mi suegra, yo tengo una reunión, así que tendrás que ir tú a recogerla al aeropuerto. No te olvides de cubrir los asientos del coche, vendrá con los dálmatas.

—Claro señor Antúnez, yo me ocupo —contradiciendo a sus amables palabras, las manos Hugo eran puños dentro de los bolsillos (más…)