Jesús de Nazaré

Jesus de Nazaré

El desconocido estaba sobre ella. Se movía despacio pero con firmeza. Con cada empujón ella sentía un mayor placer. Al borde del éxtasis, todo se volvió confuso. El hombre desapareció.

Aquella mañana sor Isabel despertó entre sudores. Los muslos le ardían y apretaba las piernas una contra otra.  Sintió una mano que la zarandeaba.

—Despierta hermana —susurró una débil voz de mujer. Era sor Margarita—, mañana tendrás que volver a confesarte.

—Descuida, mañana visitaré el confesionario.

Trató de dormir, pero un pensamiento no la dejaba tranquila. Cada vez se repetía con mayor frecuencia aquel sueño. Siempre era el mismo hombre. No le conocía. Se preguntaba si sería el muchacho de la estación de autobuses. Hacía diez años de aquello: aún no contaba con la mayoría de edad y estaba realizando el viaje que la llevaría al convento de las Siervas de María, tal y como sus padres decidieron. El periplo hacia el norte era largo y en un descanso que hicieron para comer, aquel joven la engatusó y la llevó a una casa abandonada cerca del área de servicio. Había oído que la primera vez siempre dolía. Ojala hubiera sido así.

Durante los años que estuvo en el convento, se esforzó por redimir aquel acto impuro dedicándose en cuerpo y alma a servir al señor y a cuidar de los ancianos enfermos que ocupaban el primer piso.

Al amanecer, se levantó, se vistió los hábitos y tras la oración personal y el desayuno, se acercó al confesionario. Rezó los avemarías de rigor y siguió con sus labores.

Después de visitar a los enfermos, al mediodía, se dirigió al jardín para realizar las tareas de limpieza que le correspondían. Cuando llegó, se sorprendió al ver a un hombre con el torso desnudo manipulando la fuente del jardín. Era moreno y fibroso. Tenía una barba de varias semanas. Su piel tostada, empapada en sudor, refulgía en vivos destellos dorados.

—Pobre alma. El calvario que estará pasando con este calor…

Sor Isabel se sobresaltó. Tan absorta estaba observando a aquel hombre que no se había percatado de que detrás de ella estaba sor Dolores.

—Iba a venir pasado mañana —continuó la hermana—, pero se ve que ha aplazado otra faena pendiente para arreglar primero nuestra cañería. Jesús se llama, como nuestro padre. Resulta que es portugués de nacimiento. De Nazaré ni más ni menos. Jesús de Nazaré ¿Será posible? Seguro que es un bendito. Hasta barbita tiene como el hijo de Dios.

Sor Isabel no podía apartar la vista de aquel portugués. Un cosquilleo itinerante le recorría el cuerpo turbando sus sentidos.

—Sí, pobre… Le llevaré una limonada bien fría para que pueda aliviar estos calores.

Cuando volvió al jardín, observó que Jesús transportaba una cañería de unos dos metros sobre los hombros, detrás del cuello. La sujetaba apoyando sobre ella ambos brazos extendidos en cruz.

Ella visualizó el martirio. A los romanos golpeándole, fustigándole y lanzando todo tipo de objetos contra él. Ante aquella horrible visión solo podía pensar en el cosquilleo, cada vez más intenso, que se había instalado ya en el interior de sus muslos. Trató de serenarse: se apoyó contra una columna y respiró profundamente. Casi lo había logrado cuando escucho una voz profunda y de acento exótico.

—Hermana, ¿no tendrá un paño para dejarme? Fíjese la sudada que llevo —acentuó sus palabras deslizando la mano derecha desde el pectoral izquierdo hasta el curtido abdomen. Sonrió con lasciva seguridad.

Los calores volvieron a sor Isabel como si las puertas del infierno se hubiesen abierto de par en par.

“Debo irme o caeré en la tentación”, pensó.

—Claro, acompáñeme. —dijo.

Guió al hombre hasta la sala de baños a sabiendas de que nadie pasaría por allí en horas de labor.

Cuando llegaron, Jesús se detuvo frente a Isabel y habló con su penetrante mirada. Ella mantuvo los ojos clavados en los de él.

—Escucha, eres muy joven, ¿no te sientes sola aquí? Lo he visto en tus ojos, sé que deseas…

Isabel le tapó la boca con la mano, sintiendo en la yema de los dedos el cálido tacto de aquellos labios carnosos.

—No digas nada. Ya has hecho mucho por todos nosotros. Deja que cure tus heridas.

Pasó el paño por el pecho de Jesús ante el asombro de éste. Después secó sus brazos, luego el abdomen y finalmente se agachó para secarle las piernas. Bajo el pantalón corto algo comenzó a moverse en continuos espasmos, justo delante de los ojos de Isabel. Ella le abrazó apretando la cara contra el bajo vientre del hombre sintiendo los arrítmicos latidos en sus mejillas.

El deseo era irrefrenable. Isabel sólo quería sentirlo cerca. Dentro de ella.

—Señor, no es justo el sufrimiento por el que has pasado por nosotros. Te compensaré por el calvario, en nombre de todos tus hijos. Faltaré a mis votos por ti. Por toda la humanidad. Ese será mi sacrificio.

Jesús no entendió nada hasta que vio que Isabel se incorporaba y se levantaba la parte de abajo del hábito enseñando unas bonitas y delgadas piernas. Él, sin perder tiempo, se quitó los pantalones. La monja ya se había desprendido de los bajos. Se tumbaron en el suelo, él debajo, ella encima. Isabel buscó sofocar rápidamente aquel intenso incendio pero no atinó. Fue la mano de Jesús, más diestra, la que señaló el camino. Entró con cuidado en ella. Isabel sentía que por fin se calmaban sus ansias. Comenzó a moverse con suavidad, sintiendo cada centímetro de piel dentro de ella. Después aceleró los movimientos, buscando con más firmeza aquello que anhelaba. Sintió los espasmos de Jesús, la dulce agonía y la calidez con la que su cuerpo se fue derramado dentro de ella. Entonces la invadió el éxtasis, como si todas las caricias que nunca recibió se hubieran juntado en una sola. Se desplomó sobre el pecho de Jesús.

Al día siguiente Isabel estaba exultante. Sor Ángela insistió en lo suave que parecía su cutis y sor Margarita le dijo que la veía radiante, como si el mismo padre de la creación la hubiese tocado con su gracia. El desayuno le supo a gloria, disfrutó del trabajo y rezó con más intensidad que nunca. Aquel día todas sus fogosas plegarias fueron para Jesús de Nazaré.

 

Andoni Abenójar

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106 comments

    1. Bienvenida Marifa y muchas gracias por dar una oportunidad a esta historia a pesar de tener algún matiz negativo para ti. Me alegra tu crítica honorífica positiva jejeje
      Un placer tenerte en La caricia del gato negro, la puerta estará abierta siempre que quieras pasarte. Un abrazo.

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  1. Amén. No hay nada mejor que auxiliar a quien necesita ayuda, dar de beber al sediento y alimento al hambriento. Y ya se sabe, que no solo el cuerpo necesita ayuda. También el alma y si se trata del mortal Jesús, bendita sea 🙂 🙂

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    1. Merecida la indulgencia después de tan grande sacrificio, Viviana 😉
      Gracias por visitar una vez más La caricia del gato negro. Me alegra que hayas disfrutado el relato.

      Sin duda, me tomaré como un cumplido ese cambio de nombre de Andoni a Adonis jajajaja

      Un abrazo

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  2. Vaya con la monja. Qué excusas se mete… .

    Me ha gustado mucho cómo has relatado la historia. Eres bueno en los detalles eróticos.

    Te seguiré leyendo y, agradezco que me leas también. Cuándo gustes puedes hablarme por e-mal si te apetece.

    Saludos,

    Noa

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  3. Hola, Andoni… Jejej… Escribes muy agradable… ¡¡Estuvo muy entretenido el relato!! Un poco irreverente, pero jocoso, y capta al lector rápidamente… ¡¡Feliz fin de semana!! Nos leemos, por supuesto que sí… 🙂 ¡¡Abrazo!!

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  4. Lo primero darte las gracias por pasar por mi página web, y después y con tu permiso, decirte que por aquí me quedo.

    Ha sido un placer adentrarme en tus letras… Dicen que a la tentación hay que de dejarla correr, pero despacio, para poder atraparla… Sin duda alguna, hay tentaciones como esta que nos muestras, que hay que disfrutar con la intensidad que merecen 😉

    Lo dicho, un verdadero placer.

    Te dejo el enlace de mi blogspot, allí podremos interactuar, pues a través del wix.com que has visitado, no es posible.

    ¨http://ginebrablonde.blogspot.com”

    Mil Bsoss!!

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  5. ¡Hola, Andoni!
    Primero que nada, quería agradecerte que te pasaras por mi rinconcito y que te animaras a seguirme, es un placer tenerte en mi humilde morada y mis textos y yo siempre te recibiremos con los brazos abiertos. Me alegro de que te hayan gustado mis entradas y de que me hayas descubierto, porque gracias a ello he podido descubrirte yo a ti. Y en serio que ha sido un placer…
    En cuanto al relato, ¡vaya relato! Entré por curiosidad, para ver quién se escondía detrás de esos «me gusta», y has acabado por atraparme completamente con estas palabras. Agüita con la monja jeje… Creo que es de los mejores relatos eróticos que he leído, sobre todo por la originalidad y el atrevimiento, no es fácil escribir sobre temas que sabes que pueden molestar a ciertas personas, pero tú lo has hecho y me parece estupendo. Así que muchas gracias por compartir tus bellas palabras, espero pasar por aquí a menudo.
    Por cierto, me encanta el nombre de tu blog, siempre he tenido un gran amor hacia los gatos negros.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias por tus bonitas palabras Julia! (las que aquí me dedicas y las de tus escritos en tu blog).
      La verdad es que ha sido un placer encontrar y sumergirme en tu rinconcito. Como sor Isabel, no podré resistirme a la tentación y tendré que visitarte a menudo 😉
      Compartimos también ese influjo que ejercen sobre nosotros de los gatos negros. En el primer microrrelato que subí a este blog (y que le da su nombre al mismo) habló sobre esos felinos y su papel fundamental en la creación literaria.
      Nos leemos. Un abrazo!

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  6. Ave María purísima….paso a confesarme.
    Mañana mismo tomo los hábitos visto en plan que hay en algunos conventos.
    Extraordinario lo primero que leo fruto de tu pluma gatuna.
    Y lo gracioso es que me encuentro entre tus comentaristas a gran parte de mis descarriadas ovejas!!
    Juanre, Melba, María….al final somos un hatajo de pecadores por dios. De rodillas estoy ya!

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    1. …Sin pecado concebida
      Pero hermana, ¡por Dios! No se arrodille en este blog pagano, no vaya a llevar a alguien a malentendido. Oculte, al menos al principio, los verdaderos motivos por los que ha decidido vestirse los hábitos.
      Muchas gracias por tus palabras y por visitar La caricia del gato negro. Tú y todos los miembros de esa pandilla de pecadores sois más que bienvenidos.
      Y con un abrazo…
      …Ego te absolvo.

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    1. Bueno, siempre puedes escribir una continuación… Quien sabe la cañería de qué casa tenía que reparar Jesús el portugués después de pasarse por el convento… 😉
      Muchas gracias por la visita, la lectura y el comentario. Un gusto tenerte aquí y poder visitarte por Ahuanda.
      Un abrazo.

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  7. Buen día! Somos solamente hombres y mujeres con los mismos apetitos .
    La abstinencia se le ocurrió a un viejo que mandaba en la iglesia y para que lss pertenencias de monjas y curas quedaran en la iglesia se le ocurrió que no se podían casar.
    Ahora está de moda la teoría que María Magdalena fue la esposa de jesús y si la política eclesiática no traba va a haber un cambio.

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  8. ¡Ay, cuánto pecado arrastra quien se dedica a arreglar cañerías! Fuera broma, es un relato excelentemente escrito, claro, certero, con el pulso firme desde la primera línea. Gracias por compartir.

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  9. ¡Chavaaal! ¿Cómo vas con tu novela? Tengo ganas de leer algo nuevo tuyo ;). Me gustó mucho ese relato que me dejaste por correo.

    Qué cuerpo me dejaste, majo.

    Espero que sigamos en contacto pronto. Me gustó conocerte un poco más y hablar contigo.

    Noa

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      1. ¡Andooooni!

        Escríbeme, que quiero saber algo más de ti. ¿Estás trabajando con tu novela y por eso ahora no estás actualizando tus relatos?

        ¿Se podría decir que se te echa de menos?

        Noa

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      2. Llevo unos días de caos, pero en cuanto me centre te escribo. La idea es subir uno o dos relatos al mes, ten en cuenta que escribo otros para certámenes y otros con intención de no publicar en el blog para editar un libro con ellos. No me da para todo 😉
        Con la novela sigo, aunque la he tenido hibernando un tiempo. Ahora con el inicio del nuevo curso volveré a meterle caña.
        (Me he puesto rojo con ese echar de menos 😉 prometo nuevo relato en unos pocos días)
        Abrazo!

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  10. Acabo de conocerte pues es la primera vez que paso por tu blog.
    Eres un pecador irreverente y solo por eso ya me has ganado jajaja
    Bueno, bromas aparte, me ha gustado tu relato, mezcla de erotismo con una gran intensidad desde la primera línea. Me convierto desde ya en seguidor de tu blog. Nos leemos. Un abrazo

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  11. Me ha encantado Andoni y me he reído bastante con la pobre sor Isabel. Siempre he creído que la castidad no tenía sentido, jeje, y en muchas ocasiones he comparado nuestro catolicismo con la fe de los predicadores americanos, por ejemplo, que están casados y tienen hijos. Según mi punto de vista eso es lo natural, y dudo que el celibato ayude a conectarse con Dios. Pero fuera de coñas, son opiniones personales sin ánimo de ofender a nadie. Un abrazo! ; )

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  12. Tu prosa es lisa, sobria y llana… ‘como el pecho de un varón’ -que diría Machado- …así como la de Machado misma; sin adornos sobrantes, sobrados e innecesarios; sin frases inacabables que hacen perder al lector la traza del argumento. ¡Lo contrario de la mía, vaya!

    De manera que tendré que merodear más a menudo al compás de estos tercios -batallones o flamencos- … por si logro reinventarme.

    Y… gracias por tu atención y tu visita.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Al. Por lo que he leído en La nube de Oort, el tipo de artículo que escribes requiere frases más complejas para completar los análisis y reflexiones que desarrollas. Y a mi me parece muy interesante, claro y bien expresado lo que escribes. Enhorabuena por tu trabajo, es realmente estimulante.
      Un placer coincidir y poder compartir nuestras letras, ideas, inquietudes, imaginarios y reflexiones.
      Nos leemos.

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      1. Bueno, Andoni; ya estamos por aquí de nuevo.

        Que te decía que… si bien tus considerandos pueden tener base suficiente como para que me sirvieran de disculpa y/o consuelo, vengo observando que en muchas construcciones sintácticas que voy enarbolando… acabo perdiéndome yo mismo; principalmente debido a su larga mesura.

        Por eso entiendo que… el hecho de leer a autores que saben ir al grano con sentencias breves enlazadas entre ellas entre puntos, comas o puntos y comas… (en lugar de vincularlas todas en una sola unidad de expresión)… resulta, como poco, pedagógico. Y me ha sucedido más veces. Supongo que eso me ocurre por ponerme a husmear en los blogs de literatos o poetas y poetisas; no sé qué puñetas hace uno por tales andurriales pero… a la postre suele ser donde, no solo ya más aprendo a corregir mis vicios en la génesis de mi narrativa sino que también… donde más me inspiro.

        De manera pues que… tomando nota.

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      2. Hola Al.
        Al principio yo también escribía frases más largas y enmarañadas. Cuando fui consciente de ello, el primer paso fue el de corregir y reescribir. Es decir, primero escribía tal y como me salía de manera natural (frases largas) y después iba revisando el texto párrafo por párrafo buscando la forma de concretar más, puliendo las frases a su expresión más corta y clara (sin llegar a lo telegráfico). Requiere trabajo, pero los resultados llegan rápido.
        Sobre la poesía, la buena poesía, es un modo de expresión que envidio, me parece muy difícil y las pocas veces que lo he intentado no he quedado contento con el resultado. Así que me centro en la prosa.
        Seguiremos por aquí, leyendo, escribiendo y aprendiendo.
        Saludos.

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